exposición gran garrote – desborde gallería

GRAN GARROTE

26/08/2024

«Habla suavemente y lleva un gran garrote, así llegarás lejos».
Proverbio africano


A principios del siglo XX, durante la administración de Theodor Roosevelt, cuando los Estados Unidos de América y los antiguos imperios europeos se disputaban la hegemonía occidental, surge una modificación a la política de relaciones exteriores del país anglosajón. Recordado como un recalcitrante conservador (América para los americanos), aficionado a la caza, y promotor de los mecanismos de intervención militar que luego azotarían a todos los vecinos del continente (política del Gran Garrote), Roosevelt, en un episodio presidencial, se niega a asesinar un oso en un acto diplomático, logrando ser retratado por la prensa como un hombre compasivo.


Inspirado en el hecho de caza fallido del presidente y con el auge de los muñecos de peluche, en 1902 el fabricante neoyorkino Morris Michtom le da al famoso oso de felpa el nombre de Teddy. En un suceso contra intuitivo los osos de peluche se convierten en una insignia de la propaganda cultural estadounidense, anticipando las oleadas de bienes de consumo propios de la industria de masas que luego replicaran las otras potencias del mundo.


El trabajo de Javiera Belem (Santiago de Chile,1987) nos invita a abordar las practicas del furry que pululan en Japón entre las décadas del 60 y 80 dentro de la cultura kawaii, que se caracteriza por emular desde su iconografía el poder blando occidental. Sus preguntas por la construcción del amor y la sexualidad permiten abordar desde el performance y la instalación, la relación ambigua que existe entre la ternura y el sometimiento a los peluches como objeto de fetiche (Ursusagalamatofilia).


Esta preocupación de la artista chilena, por las tensiones entre la sexualidad y el poder en clave geopolítica, nos invitan a preguntarnos – sin abandonar la ironía – por la economía de los afectos en la era del capitalismo erótico. Una suerte de eropolitiká que nos avoca cada vez más a practicas poshumanistas en donde los cuerpos desdibujan sus limites entre la pornografía y el pop asiático; entre lo humano y lo animal. En esta modernidad saturada, donde las formas del amor cada día son más liquidas y los símbolos se reproducen desaforadamente, conviene preguntarnos hoy desde la fantasía:
¿Quién tiene el gran garrote?

Milo Meneses
Curador

montaje

activación

Deja una respuesta