ENTREVISTA MARÍA JOSÉ ECARRAGA

Biografía hacia lo divino: los caminos entre la escultura y la arquitectura para ascender a los solidos platónicos como iconografía sagrada.

¿Ritual de cambio de año? Develar los diálogos con María José Escarraga (Colombia, 1995) a propósito de su exposición individual ASCENSIÓN en la sala de conciertos valenciana El Volander. Cuando el papel se erige con solidez en el plano supramundano, su trabajo de tantos años cumple una promesa inadvertida. En este diálogo, dilucidamos desde la autobiografía, los caminos de un solo cause que nos llevan a su propuesta artística actual: los sólidos platónicos desde la escultura y la instalación. La intersección entre arquitectura, arte contemporáneo, matemáticas y estudios históricos sobre religiones globales, hace que comprender su trabajo no solo sea un reto sino un camino divino hacia la introspección.

Por Milo Meneses Cruz
10/2025
Valencia, ES.

(Flyer promocional de ASCENSIÓN, primera exposición individual de la artista. Diseño: María José Escarraga T. Valencia. 2025)

ASCENSIÓN

«En el principio fue la forma. No la palabra, sino el gesto invisible que el universo traza cuando la materia recuerda su origen. Un momento primigenio que trasciende cualquier tensión entre el arte, la ciencia y la búsqueda espiritual.

Con la muestra que diseñó y produjo María José Escárraga, se esculpe la geometría sagrada como si fuera un lenguaje en flujo permanente, una alquimia entre número y espíritu. Su trabajo explora los cinco elementos de la materia — fuego, tierra, aire, agua, y éter — para narrar el viaje del ser desde la densidad hasta la esencia.

Lo que en un comienzo la artista construía como una factura manual, ha ido adquiriendo desde finales de la década pasada un progresismo en la técnica que va incorporando nuevas tecnologías entre el diseño digital y el corte en láser. De manera que nos encontramos ante la búsqueda de un estilo que aquí incorpora geometría y escultura para seguir persiguiendo lo supramundano en el arte y la arquitectura.

Cada escultura se convierte en un sólido platónico encarnado: el cubo de la tierra, el icosaedro del agua, el tetraedro del fuego, el octaedro del aire. Pero más allá del símbolo, la artista propone una experiencia sensible donde la proporción deja de ser cálculo y se vuelve respiración: una invitación a habitar la forma desde dentro.

En ASCENSIÓN la materia no pesa: vibra e invita a la meditación. Las superficies respiran, la luz penetra los volúmenes del papel, el espacio se eleva desde la geometría sagrada y se redescubre como tránsito místico, como el puente que une la ciencia con el rito, el arte con la contemplación.

Así, la exposición no solo muestra esculturas: muestra un proceso de transformación. La ascensión es, aquí, el movimiento secreto de toda forma hacia su propio espíritu y de una artista del alma que se eleva para invitarnos a trascender con ella».

Texto curatorial de la exposición.

19 de octubre, 5:07 p.m. Estamos en la calle Blasco Ibáñez, 116, aquí en el piso que compartes con la pintora valencia Marta Rallo, a propósito de tu próxima exposición individual ASCENSIÓN: escultura y geometría sagrada, en la sala de conciertos El Volander. Como te comentaba, la invitación es que hablemos de tres dimensiones en las que he intentado aproximarme a tu trabajo, que son: tu formación, el desarrollo de la obra y el proyecto que has adelantado.

MJ: bueno, te lo agradezco, estoy muy contenta de estar acá.

Me parecería interesante que pudiéramos hablar un poco de tu formación como arquitecta. Me preguntaba cómo fue tu proceso de formación y si recuerdas algunos precedentes, algún momento, un trabajo puntua,l que hayas identificado como un precedente de lo que iba a pasar años después.

MJ: bueno, mi carrera en arquitectura la empecé en el 2013. Yo terminé el colegio en el 2012 y, en realidad, tenía la idea de que me gustaba el mundo del diseño, estaba muy entre arquitectura y diseño industrial, como que tenía esas dos opciones. Me fui por arquitectura porque después de estudiar un poco el escenario, muchos de los diseñadores de mobiliario, – que eso a mí me gusta-, el diseño de objetos, diseño de cosas, a la larga eran arquitectos. Entonces, yo entendí que en la arquitectura podría aprender las bases de lo que tiene un buen diseñador y después aplicarlo a lo que sea. Entonces, como era un aspecto más amplio y general, escogí arquitectura.

Los dos primeros semestres fueron interesantes y me permitieron tocar mucho el lado artístico porque ya después del tercer semestre todo en arquitectura se vuelve digital, y sí que es verdad que entonces ahí me sentí un poco fuera de mi zona de confort. Yo soy más de tener las herramientas en las manos y dibujar y recortar papel y hacer maquetas. Entonces, también tenía como esa sensación de que, si yo hubiera sido una arquitecta de los años 50, en donde no existían los computadores y los programas de diseño, hubiera sido una carrera más para mí.

Yo sí necesitaba ese desarrollo más de hacer con las manos. Digamos que a mí lo que me llevó a encontrar como este camino de las geometrías, los mándalas y cómo se liga la espiritualidad con esto fue más bien un accidente que me pasó mientras estudiaba arquitectura que como un trabajo concreto que me había dejado ya. Yo de todas maneras siempre sentí que lo que más disfrutaba era hacer maquetas.

O sea, lo mío siempre fue dedicarme a la creación con mis manos. Entonces, identifiqué que era lo que más me gustaba. Como al octavo semestre un poco dije, estudié lo que no era, como que me equivoqué.

Pero ya estaba tan adelante que dije, no, pues yo termino y ya después como que vuelvo y empiezo y tomo las riendas de la situación cuando pueda en algo que me guste más, que me enfocara más. Pero en eso como de “si estoy acá, me voy, no sé qué, ya la termino porque me toca”, tuve un accidente y me partí el brazo, el brazo derecho, que es con el que yo hago todo.

O sea, me tocó aprender a hacer todo con la mano izquierda, cepillarme los dientes, utilizar el mouse del computador. Yo estaba entregando el trabajo del séptimo semestre. Me acuerdo muy bien que eran como lugares educativos y a mí se me dio por escoger un lote que era una montaña básicamente, súper inclinada. Y le dije al director del programa que yo no podía hacer una maqueta. Me dijo:  “no, pues hazla digital”. Entonces literalmente tuve que aprender a usar mi mundo con la izquierda.

Pero mientras eso pasaba, que siento que me explotó un montón la mente cuando uno empieza como a entrenar esas cosas, tuve que volver a aprender básicamente a hacer todo con la derecha. Entonces me recomendaron mucho cosas para colorear, libros, para volver a tener como esa finura y no salirme de los espacios, cosas así. Y lo que me compró mi papá literalmente en un semáforo fue un libro de mándalas.

Entonces ahí fue como mi primer acercamiento y yo me dediqué a colorearlo, a nada más. Pero después de estarlo mirando y coloreando, yo sentía que le hacían falta cosas, como no, esto tiene muy pocos detalles, como que siento que está incompleto, siento que podría ser mejor. Y en ese libro yo empecé primero a complejizar los diseños y después pintarlos.

Cuando se me acabó todo el libro, yo no quise comprar otro y quedarme coloreando, sino que dije, no, yo puedo dibujar mis propias mándalas. Y ahí fue cuando empecé como de una manera obsesiva, ya tenía el movimiento de la mano derecha bien, no sé qué, a dibujar y a dibujar y a dibujar, a dibujar y a dibujar. Me gustaba mucho el equilibrio que tienen los mándalas, las geometrías puras me llaman mucho la atención, incluso en arquitectura, son como mis edificios favoritos.

Y después me fui metiendo más por la historia y el significado simbólico de los mándalas y por ese lado también me fascinó muchísimo. Entonces fue algo que me vino como por muchos laditos. Todo lo que iba descubriendo me gustaba más y más y más, hasta que terminé la universidad en el 2018 y ya dije como, bueno, ¿qué voy a hacer? porque ya llevo como dos años, desde el séptimo semestre hasta que terminé, dándole vueltas a esto. Y ya sentía que había como practicado lo suficiente para tener un nivel en que no me daba pena vender o mostrar.

Entonces dije, voy a crear Sun Mándalas. Que al principio fue simplemente una plataforma para mostrar los dibujos que yo hacía y si los vendía bien y si no, también. Pero es que siento que la vida me fue llevando por el camino en el que no me costaba sentirme bien con que eso era lo que yo quería hacer.

Entonces, en eso de solo estar dibujando y mostrando mi trabajo, pasaron muchos años, ponle, hasta el 2021-2022 en el que me dedicaba sola a hacer mi producción artística. Después fui conociendo artistas que simplemente se dejaban llevar y después ya miraban su propio trabajo y encontraban información. Entonces me sentí tranquila, me dio tranquilidad pensar que yo no estaba… porque yo sentía que lo que hacía no tenía ningún valor porque no estaba siguiendo como los pasos que yo creía que todas las obras debían tener.

(Sin titulo. María José Escarraga. Tinta sobre papel. 2024)

También profundizas en la entrevista que te hicieron en Caracol Radio el año pasado, que es la importancia de la meditación en tu trabajo. Entonces no sé si como que paralelo a este accidente que tienes y descubres las mándalas, eso te lleva a practicar yoga o tú ya lo practicabas y luego empezaste a ver las conexiones.

MJ: digamos que siempre fui con mis amigas, interesada por otras maneras de desarrollar la espiritualidad y el autoconocimiento. Pero es como combinar eso que te resonó un poco con algo que para ti es natural. Entonces yo me fui como por ese lado de que sentía que era muy para mí. Y como que le di sentido a este tipo como de creencias espirituales, porque si yo decía si tengo tanta fascinación por la geometría y tengo una necesidad imperiosa de hacer y hacer y que estén presentes en mi vida, utilizar todos esos mensajes simbólicos en mi conocimiento espiritual tuvo sentido, tuvo mucho sentido.

Entonces fue como reconocer que eso para mí era innato, y yo igual pues con mis necesidades espirituales siempre he sido muy sensata, yo soy muy espiritual. Eso no deja de lado como mi espiritualidad católica y cultural, como que siento que son dos cosas que no están separadas, se llevan muy bien de la mano. Entonces fue como ir creando en base a mi propia experiencia, las cosas que siento que son propias de mi esencia, la espiritualidad que quería desarrollar.

E investigando toda la capacidad que tiene la geometría, empecé a aprender a meditar con ella, cómo se utiliza, cuáles son también los valores simbólicos y cómo aplicas eso para enriquecer tu vida. Y bueno, otra parte importante es que también llegué a un punto en el que me dio la necesidad de no solo hacer las piezas o producir artísticamente, sino que también me parecía lindo compartir ese conocimiento y empecé a hacer talleres.

Clic para escuchar la entrevista a María José Escarraga en el programa En Armonía de Caracol Radio

Sí, eso quería preguntarte porque, claro, yo me acuerdo que, recapitulando un poco, empiezas a construir tus mandalas con las mismas herramientas de un arquitecto, la regla y el compás, y luego empiezas a aumentar el formato, entonces no sé cuáles son las dimensiones de la hoja, pero bueno, ya ahora me dirás. Luego veo que por ahí terminas haciendo un mural en Australia, si no estoy mal.

MJ: sí. Murales he hecho dos, pero el otro es más floral, el que sigue como que manejado más bien la geometría y como más bien mi identidad artística, es el que hice en mi colegio en Australia. Ok, y luego entonces la mándala que sin duda es una figura religiosa y que cuando uno empieza a estudiar la geometría sagrada se da cuenta, ya nos contarás a nivel arquetípico qué significado tiene dentro de la geometría sagrada, la mándala, ya empiezas a hablar de geometría sagrada, entonces no sé si, y luego lo que comentabas, que es, empiezas a dictar talleres, coincide como el salto a dejar de hablar solo de la mándala y ya de la geometría sagrada con estos talleres, o es previo el concepto y luego dices, bueno, aquí ya está cuajando algo importante, ahora sí puedo como empezar a compartirlo al mundo.

Creo que es como una combinación entre que yo estaba en un punto donde estaba, no voy a decir que satisfecha, pero me parecía mi obra buena, pero no hallaba cómo sacarla adelante, no sabía cómo venderla, creo que tampoco lo tengo claro, no sabía cómo compartir esto, y yo empecé a creer que la gente tal vez no se interesaba o no lo valoraba porque no conocía qué hay más allá, y por eso dije, para entender qué hay más allá, hay que enseñar de alguna manera, y por eso fue que tuve la necesidad de hacer los talleres para que otras personas entendieran el lenguaje que yo hablo a través de mi trabajo.

Obviamente, ahora que lo pienso puede ser un poco egoísta porque es un bagaje inmenso, pero con el tiempo, esto de compartirlo, me conecto con personas muy valiosas que me han hecho crecer mucho en mi trabajo y conectarme con otros también, tipos de maneras de ver la espiritualidad que me gustan mucho, entonces he conocido gente que me nutre mucho desde su conocimiento de astrología, gente que me nutre mucho desde los conocimientos del autocuidado y la salud, y obviamente también desde la parte artística, entonces yo quería enseñar más bien para un poco compartir en general de qué se trata lo que yo hago, no quedarme como con un dibujo estéril. Bueno, estábamos en Ibagué, que también es como una ciudad muy difícil para nosotros los artistas, entonces también le veía más salida laboral hacer los talleres que intentar exclusivamente vender las obras.

Fue como una combinación de muchas cosas que se me pasaron por la mente.

(Sin titulo. María José Escarraga. Tinta sobre papel. 2025)

Bueno, lo que me acabas de decir es muy interesante porque es como una pregunta por el valor del arte, ¿no? Como de lo que hacemos al final y… Por supuesto, en tu trabajo es evidente, pero a veces podría uno pensar que dentro del mercado del arte no y es que justamente el arte tiene un valor inmaterial fundamental y cuando empiezas a dictar un taller sobre lo que haces pues eso tiene una potencia muy grande no solo por el hecho de compartirlo sino por el hecho de que tu obra está construida a partir de reflexiones que son comunitarias, que pues en este caso es la espiritualidad, tradiciones religiosas… Pero antes de adentrarnos y hacer este salto ya a la geometría sagrada yo quería preguntarte si tu oficio como educadora de museo y comunicadora alimentó de alguna manera estos espacios que uno podría decir que son pedagógicos más allá de la temática que tratas.

MJ: sí, absolutamente, sí que es verdad y eso fue muy importante y se me pasó ahorita es que antes de hacer los talleres yo tuve la posibilidad de ser mediadora y antes de que yo fuera mediadora por primera vez en mi vida no tenía la capacidad de hablar en público fue algo que gracias a ese trabajo aprendí siento que lo entrené lo suficiente, le cogí mucho amor y obviamente empecé a creer que era buena entonces di el paso de bueno, yo siento que tengo toda la capacidad no solo de tener esta información para mí y aplicarla en mis cosas sino que seguro, que seguro la puedo transmitir.

Bueno, es que aquí ya la conversación me parece como más compleja porque más allá de lo biográfico uno cuenta que la geometría sagrada es un sistema bueno, me corregirás, es un sistema de prácticas y creencias en torno a estos saberes muy relacionados con las religiones orientales con el budismo, el hinduismo como que se supone que el judaísmo que Metatron fue un profeta, un arcángel. Pero por otro lado como te estás profesionalizando en una antigua escuela de bellas artes que es la Facultad de Artes de la Universidad Politécnica de Valencia, entonces empiezan a cohabitar dos lenguajes. Aunque en tu trabajo confluyen – y creo que eso es lo potente de esta segunda parte de la entrevista – supongo que desde tu formación personal, como un individuo, son dos caminos distintos porque seguramente no dan clases de geometría sagrada en la universidad.

MJ: de hecho, solo hay una universidad en el mundo que da geometría sagrada y es acá en España, la Complutense de Madrid. El profe de esa clase hizo un libro, yo me lo leí pero para cursar geometría sagrada tienes que estar estudiando un máster en matemáticas y la verdad es que la mitad del libro son ecuaciones que yo no entiendo. Pero lo que es ya investigación y teoría, me alimento demasiado de muchos conceptos que no conocía y me faltan por conocer entonces lo que va siendo mi experiencia personal, y lo que voy aprendiendo es como lo que voy aplicando en mi trabajo.

Yo siempre he sentido que mi trabajo es autobiográfico de alguna manera, pero también llegué a la conclusión de que todos los artistas son un poco así, entonces es como aplicar esta vida personal y toda mi carrera en lo que, digamos, la escuela de bellas artes tradicional tiene como condiciones.

Entrar con lo que yo hago – que de hecho al principio hacía mucha ilustración – pero ahorita con lo que estoy sacando últimamente siento que la producción como tal es muy propia; no es algo que yo haya visto que hace alguien más, entonces es una pregunta difícil. Yo creo que hago un intento de responderla cada día de mi vida: como estoy haciendo para combinar estas dos esencias en un resultado, porque evidentemente quiero que mi trabajo se vea en los museos y en donde la gente va a aprender.

¿Dentro de esa cotidianidad que fue entrar a la facultad en un país como España, que tiene una tradición artística tan robusta, tan densa – a veces incluso inmovilista – para luego darse cuenta de que en las facultades actualmente lo que se enseña es arte contemporáneo; sentiste un choque frente a sus lenguajes o todo lo contrario, te aproximaste a algún repertorio de artistas que hayas visto que habían trabajado el arte y la religión?

MJ: digamos, pensando en la técnica como tal para mí es un universo totalmente desconocido yo no vengo de los oficios tradicionales ni pintura, ni escultura, ni piedra y por lo general la mayoría de mis compañeros sí. En específico el máster que yo hice tenía una cantidad de electivas que sí me hacían o que sí me daban la oportunidad de irme por la línea que era más para mí y la línea que yo escogí fue arte y tecnología porque podía aprovechar todos los conocimientos que tuve en arquitectura de manejo de diseño de programas, de manejo de programas de diseño. Entonces por el lado de arte y tecnología yo sentía que encontré mi lugar en la facultad porque lo que es arte tradicional no era para mí.

Es muy difícil que yo me salga de mi estilo como que si es una instalación va a ser una instalación con esta temática, si va a ser una ilustración digital, igual va a obedecer a esta temática entonces fue más bien jugar con nuevas cosas al día de hoy.

Por ejemplo, yo sigo siendo lejana a la pintura y es algo que no entiendo. Antes sí podía pensar “¿pero si yo no sé pintar que voy a hacer en una facultad de artes?”. Eso ya lo tengo totalmente olvidado y sé que no tiene por qué ser así.

Encontrar un artista que le interesa un tema, pero lo aborda desde diferentes técnicas, en tu caso el tema es la técnica, pero no es un formalismo porque la técnica gira alrededor de una iconografía que tiene todo un bagaje espiritual. Por eso entonces cuando, desde el arte incorporas un nuevo saber, insistes en las mismas formas. ¿Como fue ese proceso en el que entonces pasas de la ilustración y el dibujo a la escultura?

 MJ: el salto, como te dije, fue que mi primera propuesta de trabajo final de master (TFM) fue hacer un diccionario simbólico. Yo ya había, para ese entonces, tomado la decisión de quien quería que fuera mi director de TFM se llama Juan Peiró. Él se dedica a la crítica artística y, como yo no vengo del mundo del arte, era lo que más necesitaba: una persona que me enseñara desde su perspectiva. Me podía ayudar a afinarme en cosas y la verdad es que fue un salto muy inesperado para mí porque nunca se me había pasado por la mente. Tenemos un match también en esto de las inquietudes espirituales entonces él también es como muy afín a esta sensibilidad espiritual a través del arte. Por eso dije “él me puede ayudar mucho” y hablando con él, me dijo que yo era (a pesar de todo y a lo que me quiero dedicar) artista, porque tenía un conocimiento en arquitectura y que no podía ignorar eso. Entonces él fue el primero en impulsarme a utilizar el espacio y ya después de que yo había tomado este nuevo reto de cómo es que voy a convertir mi trabajo en algo espacial y no solamente una ilustración en un papel empecé a cuestionar que materiales eran afines conmigo y con mis esencias.

«ÉTER

Del barro al soplo surge la plegaria,
la llama es línea, el aire es pensamiento,
y el agua —madre azul del firmamento—
bendice al éter con su paz diaria.

La tierra calla, densa y necesaria,
custodia el pliegue en su primer momento;
del fuego nace el círculo violento
que al papel da su gracia planetaria.

Mas todo fluye al éter: fiel, sagrado,
pues sin el agua —espejo del sentido—
no hay alma en la materia ni traslado.

Así la forma, al fin, se ha redimido:
del agua al éter, todo ha resonado
como un dios que en papel ha descendido

(Poema curatorial, escrito por Milo Meneses, para activar los cuatro elementos platónicos. María José lo leía en todas las jornadas de micrófono abierto y conciertos de El Volander durante el mes de noviembre del 2025, como introducción a la exposición, en tanto escenario musical)

A mí por lo general me gustan las cosas delicadas, me gustan también me gusta pensar que la verdadera magia de las obras no está en qué tan valiosos son los materiales que usas, sino cómo los usas, entonces siempre me quise mantener por lo simple y por lo frágil y delicado.

Tuve la idea de trabajar con textiles antes de trabajar con papel y hablando con mi profesora de arte y diseño visual Núria Marín me dijo “es que siento que las mujeres artistas siempre se van por el lado del textil o sea las mujeres, textil” y dije “bueno, entonces como para no caer en eso”… en una conversación que tuve con ella, “voy a explorar más” y uff, esto pasó hace un año exactamente porque me acuerdo mucho que estábamos en la casa porque no podíamos salir por lo de la DANA, fue como la semana del 29 de octubre. Yo hice mi primera maqueta de papel, recortando esa primera maqueta literalmente yo corté cada espacio, diseñé cada piecita y la recorté con bisturí, como si estuviera haciendo una maqueta de arquitectura y me gustó tantísimo el resultado que dije “esto con la herramienta del corte láser se puede volver una locura” y siento que es cuando estás buscando una respuesta y tienes ese momento de epifanía de por aquí es y ahí me pasó.

(Registro de Aire, primer solido platónico explorado por Escarraga. Valencia. 2024)

Ya volviendo a hablar con mi profesor de tesis, empecé, poco a poco, a salirme de 1 a 4 para hacerla a un metro y después de hacerla a un metro hacerla de dos metros que fue la que presenté para el concurso de PAM. Digamos ha sido paso por paso porque después de ampliar la escala el siguiente reto que me propuso él – que por eso siento que ha sido como una buena guía para mi – es bueno, ahora sal de la forma sin salir de la esencia de la forma, como empezar a utilizar ese lenguaje con matices y siendo diferente entonces digamos que voy en ese punto.

(Registro de solidos platónicos (tierra, fuego, aire, y agua) de ASECENSIÓN en El Volander. Valencia. 2025)

Lo que te decía el otro día respecto a la mándala blanca que hiciste, que genera ya unos brillos y unas sombras que en el papel puede que se insinúen, pero pues no deja de ser tinta en 2D. Cuando expusiste entonces todo el mundo se detenía porque es un ícono – uno podría decir, subvalorado hasta que lo ve tan elaborado -. Esa relación entre la mirada y la conciencia, siento que, como lo mencionabas, en vía contraria, empieza a tener un efecto en el espectador que probablemente fue esa sanación o esa búsqueda espiritual que en un principio se hacía como una suerte de artista sin lenguaje, se sintetiza, ¿no? Tal vez esto no es una pregunta, sino que es un comentario, pero veo yo que ahí ya tu mirada denota una densidad en la obra y hace que la obra le evoque a uno, una mirada densa frente a lo que uno está experimentando, sobre todo por lo que estas últimas piezas son de un metro, un poco más de un metro, entonces logra abstraerte. Y eso, por otro lado, es parte de esa sensibilidad espiritual de la geometría sagrada.

Volviendo a tu experiencia de los talleres, me gustaría que habláramos un poco más de geometría sagrada. A mí me parece muy curioso que, aunque el taller de geometría sagrada con la meditación como uno de sus derroteros tiene esa potencia de que la idea es que cada quien haga su propia geometría sagrada, hay un diálogo con la esencia de cada quien, pero irónicamente eso también permite que si uno toma ese taller aprecie mucho mejor tu obra. ¿Cómo es un taller de geometría sagrada y qué recursos has encontrado justamente para poner en diálogo estos dos lenguajes, que es el artístico y el espiritual?

MJ: yo, el taller de geometría sagrada, todos los que he realizado han sido para un público que esté familiarizado, pero que no tenga una experticia en lo que es geometría sagrada, es introductorio básicamente, entonces mi primer interés es plantear o preguntar a las personas cuáles son los conocimientos previos que tienen de geometría sagrada y yo en mis talleres, si bien familiarizo a las personas con las figuras más reconocidas, siempre trabajo con dos principales, que son el cubo de Metatrón y la flor de la vida, que en el mundo de la geometría sagrada para mí son los más reconocidos y pues también los más visibles en nuestra vida cotidiana, en arquitectura antigua y en la televisión hoy día, o sea, como que siempre están presentes en todo. Es un taller más bien de conocimiento general, entonces está dividido en cuatro bloques.

El primer bloque es simplemente reconocimiento de las figuras sagradas más comunes y por qué son sagradas, o sea, cuál es el valor simbólico detrás de ellas y por qué tienen ese valor simbólico. La mayoría de valores simbólicos vienen detrás de la correspondencia de las formas como con una lógica que se puede explicar. El segundo punto sería ya adentrarnos sobre ese valor simbólico de dónde viene.

Entonces, por ejemplo, el segundo bloque se especializa, se enfoca 100% en lo que son los sólidos platónicos, que es algo que me gusta mucho porque es volver algo que se siente muy espiritual, súper terrenal y porque es que la espiritualidad no tiene que ver con estar conectado con algo que no podemos entender, sino entender por qué lo más simple es tan especial, o sea, de la simpleza sale todo y siento que es como el punto en donde podemos entender eso. Aunque solo existen cinco formas en el universo que crean todas las demás que son mucho más complejas, entonces esas cinco que son tan simples son especiales y sagradas por eso, pero no son cosas que estén fuera de nuestra capacidad de dibujar o de hacer, está ahí presente en todo. Esa conexión, yo siento que la magia y la espiritualidad, bueno, magia es un término que me gusta usar, pero tal vez no es el más apropiado, es como darnos cuenta de que lo simple es lo más especial y a partir de lo especial que es, es de donde le nace el valor simbólico que lo hace parte de muchas cosas.

En ese punto siento que es aterrizar los conceptos de geometría sagrada en algo cotidiano y no tan sagrado, pero cuando vamos al tercer bloque, que es la parte de meditaciones, es utilizar eso aterrizado para un conocimiento interior. O sea, como esto de, dependiendo de, es que yo siento que a la meditación lo puedo llamar como una técnica, hay muchas técnicas de meditación, hay meditaciones guiadas, hay meditaciones por medio de baños de sonido, la meditación con geometría sagrada es simplemente una técnica más que te da claridad al entender la forma y al entender la esencia de la forma. Entonces, por ejemplo, hacer una meditación con geometría sagrada es seguir con tu cuerpo alguna forma específica y esa energía que evoca la forma natural es la que tú vas a empezar a integrar en tu práctica.

Es un poco complicado de explicarlo para mí. Ya el último bloque tiene que ver más con algo esotérico y es cómo utilizas la geometría sagrada de una manera ritualística. Entonces, ahí vienen como otros, un poco más, un poco ya más de creencia y fe y cómo utilizar esa creencia y fe en tu vida.

O sea, yo no te puedo decir que creas en un cubo de metatrón como creo ser la Virgen María si no lo sientes, pero ya ese punto del taller es una decisión personal y tú decides si lo que yo te digo resuena contigo o no te parece valioso. Voy iniciando con algo que es muy introductorio, general, ya algo más aterrizado y terrenal, después una experimentación personal y al final ya es como una apuesta a darle valor espiritual a la geometría. Es como un camino y tú vas y tú llegas allá y la mayoría de mis alumnas, afortunadamente, casi siempre son mujeres, pero también he tenido algunos alumnos hombres, antes de llegar al curso ya son personas que tienen como esta sensibilidad y están conmovidas por muchas otras herramientas y no les cuesta entender por qué la geometría sagrada tiene ese poder.

Igual, a través del proceso también pueden ver y entender. Y eso, siento que fue una pregunta muy difícil. No, bueno, pero igual tienes claro las partes y yo me imagino que en un periodo de tiempo que veo el taller, pues, justamente cada taller arroja interacciones y diálogos muy distintos.

He realizado el mismo taller, bueno, no es el mismo taller, pero lo he hecho de maneras distintas. He hecho el taller, por ejemplo, todos estos pasos en una misma sesión. He hecho talleres específicamente solo de meditación. Y el último que apliqué, que me gustó mucho, fue hacer cada etapa un día diferente. ¿Y en dónde los has dado? En Colombia hice uno en un lugar que se llama Manda la Vida, era un café, fue el primero que hice. Y ese fue como todos mis alumnos, mis cochejillos de indias.

Ya después hice otro en un lugar también en Ibague llamado Me Siento Poderosa, que es un lugar de crecimiento personal, pero con un toque de creatividad muy, muy fuerte. Después hice en Bogotá en un lugar súper chévere que de hecho contacté con estos chicos que son un grupo de arquitectos que hicieron trabajos en el panóptico. Tenían un lugar que se llama Casa Taller y ahí hice el tercero, me encantó.

Después hice otro en Bogotá, este fue específico de meditación, en un lugar… ¿Cómo es que se llama ese lugar? La Amante Sagrada, sí, con mi mente, ahorita no me acuerdo. Bueno, luego lo juntamos. Y ya ahorita acá en Valencia, el último lo hice en un hermoso lugar, en el Cabañal.

La dueña es una compatriota latinoamericana, mexicana, que ella, digamos, ha tenido un camino parecido al mío en cuanto cómo llegaron las mándalas a su vida, pero ella se dedica a hacer mándalas tejidas. Entonces nos conectaron personas que resuenan con los mándalas y ahí encontré un espacio precioso. Y ella me lo propuso, vamos, hagamos el taller, tú ya lo tienes hecho, tienes el espacio, conseguimos la gente.

Y acá en España fue el que lo hice por etapas, los demás habían sido un curso, un taller, una sesión. Este fue más un curso, cuatro sesiones distintas, cuatro enfoques más marcados y pues así fue, eso ha sido. He hecho también como de manera individual algunas clases y tal, pero las colectivas han sido esas.

Vale, vale. Bueno, querida María José, y para cerrar, intentando como articular esas diferentes capas, Aun empezaba a construir un cuerpo de obra muy singular y contundente. Yo creo que tus esculturas están muy cerca, casi que uno podría afirmar que ya son instalaciones por el tamaño que manejan, y la instalación y el oficio de la curaduría artística que tiene que ver justamente con la composición de espacios, pues son oficios completamente afines con la arquitectura. ¿Qué posibilidad ves o tienes algún interés en justamente empezar a pensártela, mándala como un espacio, no como un objeto? Pero ya tienes la práctica, ¿no? Tienes la imagen, tienes el objeto, tienes la práctica y casi que uno podría pensar como de manera un poco caricaturesca, pero al final muy coherente y es como vamos a hacer meditación con geometría sagrada, dibujando mándalas que luego se van a volver esculturas en un espacio arquitectónico circular, ¿no? Y tiene ahí uno como todas las artes, no sé si esto tenga que ver con tu TFM, ahí en esa progresión del lenguaje.

MJ: no puedo sacar el arquitecto que habita en mí, o sea, lo he forjado por muchos años y yo veo, y sobre todo ahorita que estoy haciendo la parte escultural, yo logro ver en cada diseño un edificio, y yo tengo una fascinación muy grande por los edificios religiosos, no importa qué religión sean, son mi mayor referente, los hinduistas, los católicos, los musulmanes, islámicos, bueno, todos tienen cosas en común y ahí es donde me aferro a que las formas también tienen como una energía espiritual muy fuerte y no se usan en arquitectura como en edificios sagrados, porque sí, se usan, porque generan algo y porque así como cuando tú me dices que si una obra grande, cuando la estás mirando, ya te penetra mucho, lo mismo se siente en el edificio, entonces para mí tiene todo el sentido y sería uno de los mejores puntos de mi carrera no sé cuándo empecé a hacer estos espacios sagrados, no los llamemos religiosos, teniendo estas herramientas de geometría sagrada que yo digo que son espacios no sólo de oración o meditación, sino de autoconocimiento y que uno se pueda sentir de una manera cómoda para ese diálogo con uno mismo. Yo, digamos, si bien no soy muy de ir a la misa, yo amo ir a la iglesia, porque lo que siento ahí es muy especial y yo sé que eso que se siente viene de un diseño pensado para que se sienta así, del buen uso de los círculos, del buen uso de las alturas, de los cuadrados y esa esencia es la que yo intento transmitir a mis obras que son a una escala a nivel de disfrute visual, ya un edificio es como ya una experiencia distinta. Siento que estoy haciendo mis edificios para el futuro, ahorita, la verdad.

¿Un edificio para tu alma, no?

MJ: estamos edificando los próximos edificios de mi alma, sí, totalmente. Tiene mucho sentido, yo no sé si a veces lo digo, a veces no lo digo, pero no sé si esté mal decirlo, pero los procesos de mis mándalas son los procesos que, o sea, como yo las hago, es lo que haría un arquitecto para hacer su maqueta. Pero yo lo aplico con unos valores estéticos distintos a mi producción artística para tener al final una obra.

Terminado de editar el 31/12/2025

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