ENTREVISTA RAMITO RECORDS

Viaje Sideral: gira y grado de honor del artista colombiano en Valencia, España.

Estuvimos conversando con Juan Guillermo Ramírez Álvarez sobre su estancia en Valencia y su paso por el Berklee College of Music, a propósito de sus dos últimos lanzamientos – Luciérnagas y Viaje Sideral -, previos a su regreso a Colombia. Un repaso por como, su trayectoria como músico y produciendo grandes artistas y festivales, lo llevaron a plantearse la fusión entre estilos como la cumbia y vallenato con sonidos urbanos y electrónicos.

10/11/2025

Por Milo Meneses Cruz.

Valencia, ES.

(Ramito en su casa en Valencia frente al lente de milogramas. 2025)

«Y veníamos todos muy cargados de la experiencia de estar ahí en Berklee (…) y dedicarle todo ese tiempo tan intensamente a hacer música y a conectar con eso, pues se convirtió en que, al final del día ese sueño se convirtió en realidad, y en algún punto, encontré quién era yo»

A Ramito lo conocí por mi amigo Jorge Cabezas, bajista inquieto, compositor e interprete prodigio que ha pisado tarima, desde casi siendo un niño, en todos los festivales al parque de Bogotá, y que actualmente estudia y trabaja en Berklee, donde hizo parte de la Ramito Orquesta durante todo este 2025. Jorge, a pesar de lo diplomático y comprometido que es con los espacios en donde lo invitan a tocar, me insinuó que Ramito Records era de sus proyectos favoritos. Para mediados de este año, fui a verlos a la franja Terreta Tropical del espacio Ca Revolta, en el centro de Valencia (la ciudad con más bandas musicales de España). Ese día quedé impactado por la fuerza escénica que tiene Juan Guillermo con guitarra y acordeón en mano, además de los excelsos músicos internacionales que lo acompañaban. Ocurrió una noche de septiembre en donde terminamos con guacharaca rotando por todo el público – encontré el amor de verano -, y un grupo de 40 personas bailaban sus canciones que parecían siempre haber estado allí. Desde entonces surgió un interés por conocer la trayectoria de Ramito; y de todas las conversaciones que tuvimos, grabamos esta que fue acompañada con macarrones a la boloñesa y vino tinto del Mercadona, bajo el calor de las últimas tardes soleadas del año, aquí en el levante mediterráneo. Hoy publicamos el encuentro, con el pretexto de repasar este 2025 creativo y del regreso de Ramito a Colombia.

(…)

Hemos preparado este encuentro a propósito de tus últimos trabajos, entre ellos uno de tus últimos sencillos desde Ramito Records; para reunirnos en torno al acontecimiento y el contexto que ha sido esta estancia de larga duración, esta residencia de Ramito en Valencia. Quisiera poder identificar, repasar tu trayectoria artística, tu trayectoria de gestión frente al sector de la música, la industria musical, el arte, desde los diferentes oficios que has desempeñado. Y a partir de eso poder trazar esas líneas que llegan a tu trabajo aquí en Valencia con un proyecto musical que ve nuevas grabaciones, entre esas Viaje Sideral.

R: gracias por la invitación, por abrirme las puertas de tu casa, más que ahí, como me has venido contando, es un espacio bien especial y que tiene buena magia y que tiene grandes energías artísticas aquí rondando por todo lado. Entonces, está bueno el Viaje Sideral, siento que el Viaje Sideral ha estado buenísimo.

Alguna vez, estando en Nueva York, en ese momento estaba trabajando con un artista, veníamos de una gira, pues ya de un par de años de estar girando sin parar y de estar yendo a todo lado y me acuerdo de que llegué a Nueva York y tuve unos días relativamente libres y allá me encontré con un amigo, El Topo, un gran saludo a El Topo, desde Ecuador. Es un amigo tatuador que vive en Nueva York, un gran artista y el man me lo presentó, otro amigo, gran amigo, Fra, fotógrafo, súper talentosísimo. El Fra me llamó y me dijo: “caiga acá, para que se tatúe”. Y entonces bueno, caí allá después de trabajar, tarde me acuerdo, 10, 11 de la noche.

Llegamos donde El Topo, entonces me presenta a El Topo, El Topo un bacán, así tremendo, y estaba tatuando en ese momento a una chica queridísima, guapísima, cuyo nombre no recuerdo, después se volvió como una amiga un tiempito, pero bueno. Y estaba tatuándola a ella y bueno, terminó de tatuarla y se quedó ahí como que se rompió parche. Y El Topo como que hubo una muy buena energía y el man me dijo: “venga siéntese acá, yo le hago un tatuaje”.

—Y yo: hijueputa.
—Y el man: ¿Qué se quiere tatuar? ¿Cómo se está sintiendo?.
—Y yo le dije: No sé, no sé…

Como que no había pensado en qué me quisiera tatuar en ese instante. Y me dijo que qué estaba sintiendo. Y yo en ese momento sentía, claro, como venía de estar pues girando con artistas y con superestrellas y en un ritmo de vida tremendo, pues le dije que me sentía como un astronauta que quería ir al espacio y a las estrellas, que terminó perdido en el espacio, que quería un tatuaje de un astronauta perdido en el espacio.

Y ese fue el tatuaje, efectivamente ese fue el tatuaje. Un astronauta que está desconectado (me muestra su tatuaje) está por ahí volando. Y esto fue, yo no me acuerdo en qué año me hice este tatuaje, pero fue hace un tiempo ya, unos cuantos añitos.

(Ramito mostrando el astronauta desconectado que se tatuó en Nueva York. milogramas. 2025)

Y El viaje sideral, en realidad es una canción que nació en un estudio que decidimos juntarnos a hacer algo de cero y lo que fuera. Pero veníamos todos, esto ya estando en Berklee College Valencia, pues esto fue el año pasado tal vez, o comienzos de este año. Nos sentamos, nos metimos en un estudio con la banda, como bueno, pues a ver qué sale.

Y veníamos todos muy cargados de la experiencia de estar ahí en Berklee, estudiando fuerte y muy concentrados en la música sobre todo. Y para mí era un poco otra etapa de ese viaje en el que estaba perdido en el espacio. Pero para mí hacer ese máster y dedicarle todo ese tiempo tan intensamente a hacer música y a conectar con eso, pues se convirtió en que, al final del día ese sueño se convirtió en realidad, y en algún punto, encontré quién era yo.

Qué era lo que verdaderamente me gustaba hacer sin cuestionamientos, que es algo que lo sé desde siempre, pero ya haberle dedicado tanto, pues es otro…, es como tener ya el entendimiento completo de esto y estar ejecutándolo y haciéndolo. Independientemente que haya que trabajar en otras cosas y todo eso, es la realidad de hacer arte. Pero por lo menos ya la estrella está clara, o sea, el norte está claro y ya se sabe a dónde ir.

Y eso pues, poderlo decir, siento que es un privilegio inexplicable, o sea, como encontré quién soy, hijueputa. Sí, apareció el astronauta. Y es un poco, hace poquito como que me leyeron así unas cartas, era una sola carta que uno sacaba y estaba la explicación de la carta.

Y me acuerdo de que decía que el antifaz se convierte en piel y el disfraz deja de ser disfraz y se convierte en lo que uno va haciendo y lo que al disfrazarse aspiraba a ser. Y creo que es un poco ese proceso lo que ha sido para mí ahorita, tener este año y esta experiencia tan intensa. Y el viaje sideral pues es la primera canción que sale de esta nueva etapa.

Y pues al final es un astronauta buscando un amuleto que lo guíe a la felicidad. Precioso. Y la felicidad no es un final en sí mismo, sino que terminan siendo pequeños momentos en el día a día y en la vida.

(Dirección, producción y efectos: Juan Guillermo Ramírez Álvarez y Paula Cardoso. Valencia. 2025)

Has podido contarnos la magnitud, dimensión, y expectativas de este trabajo; lo importante que es en este momento dentro de, no solo tu oficio, sino tu vida misma. Y me parece que es un punto de partida legítimo, frente a la trayectoria tan dilatada que tienes. Pero antes, justamente, de adentrarnos en esas raíces de los diferentes caminos que has atravesado y de la música que te ha acompañado, me gustaría que pudieras contarnos en ese sentido, de manera técnica, cuáles son esas otras canciones que acompañan a Viaje Sideral y que define esta estancia, que nombre tiene, cómo depuraste frente a las diferentes posibilidades que tuviste en su momento.

R: la parte técnica del asunto es que yo venía de trabajar mucho tiempo con reggaetón y pues es un género muy global y muy comercial, muy popular. Le gusta a mucha gente, a casi todo el mundo le gusta el reggaetón, de una u otra manera, así sea solo para fiestear o lo que sea.

Entonces yo tenía como ese incógnito, como bueno, qué loco que el reggaetón es un género que no logra desarrollarse tanto en subgéneros y en otras cosas. Y yo al mismo tiempo venía de hacer música, pues me gustaba mucho la cumbia y había aprendido a tocar acordeón, entonces quería hacer vallenatos y quería hacer cosas de esas. Y venía de eso y dije, bueno, qué pasa si intentamos hacer una mezcla, un subgénero al reggaetón.

Y por ahí empezó el experimento y claro, entonces ahorita hablábamos de que, en algún momento, antes de empezar la entrevista hablábamos de la banda sonando en vivo y la banda sonando en estudio, o pues el proyecto grabado en estudio. Y entonces al final lo que hice fue, yo traía bastantes maquetas, pues no bastantes, pero sí tenía unas 15 maquetas de antes y me puse a maquetear, a seguir maqueteando desde que llegué aquí a Valencia. Y esas, finalmente iban a ser nueve, nueve temas, pero después me di cuenta pues que era como apresurar el proceso por el hecho de entregar unos temas, entonces fue como, no, mejor hacer seis temas y que salgan pues como con el flow que estoy sintiendo en este momento, sin afán, sin tanto afán por lo menos porque igual hay que acabar.

«Y yo al mismo tiempo venía de hacer música, pues me gustaba mucho la cumbia y había aprendido a tocar acordeón, entonces quería hacer vallenatos y quería hacer cosas de esas. Y venía de eso y dije, bueno, qué pasa si intentamos hacer una mezcla, un subgénero al reggaetón»

Y entonces, como se ha construido la historia…, son canciones terminadas con un significado global similar, que es la sencillez, la felicidad en la sencillez, y el festejito también, o sea la jodita, la fiestica, tan tan tan, porque al final también se trata de contar cosas profundas, pero en un estado de alegría, no dentro del dramón así.  Entonces también eso fue como bueno hagamos cumbianchero que además es como un lenguaje que tenemos ahí en la vena, que con mucho respeto hacemos los géneros que estemos probando y que todo se vale en la música y pues ya veremos que sale de eso…, y es lo que está saliendo. Entonces esos seis temas aparecieron un poco más porque era un poquito la premura de terminar, pero hay otros cuantos, varios temas en construcción y lo que quisiera es que amarraran en algún momento un álbum de unas nueve canciones.

Más o menos me gustaría que eso fuera así, y después seguir adelante, como que cerrar esas etapas y seguir adelante, seguir adelante y seguir probando mucho, ahorita te mostré un poquito una maqueta de algo que hicimos antes de ayer, que tiene ahí como su tumbadito caleño, con su cosita de pacífico. Los temas que vienen, que chimba poder hacerlos con banda, porque al final del día después los montamos con una banda y quedamos como “huy, está sonando más chimba”.

Volviendo al pasado, estuve escuchando en el podcast Resonante, sobre tus inicios en la música. ¿Qué nos puedes contar del origen de tu interés multinstrumental?

R: yo aprendí a tocar batería con un libro, también con un profesor que me ayudó en el colegio, como a los 11, 12 años más o menos. Sería cuando empecé a tocar batería y mi papá me enseñó a tocar guitarra y me enseñó como las bases y me regaló una guitarra y un librito. Con eso ahí para adelante, y después aprendí a tocar bajo, algo de teclado, algo de viento, un poquito. Como que me quise dedicar más a aprender a tocar muchos instrumentos. Sí, sí.

Más que uno solo muy bien. Claro, de pronto no soy el mejor en ninguno, pero ahí puedo decir lo que siento.

Sí, eso hace parte de tu mirada amplia del arte, ¿no? Que terminas inquieto por cada parte del momento de producción.

R: total y ahorita ahí en la universidad me empecé a ver mucho audiovisuales e hice producción audiovisual un tiempo de mi vida. Hice varios documentales y también hice mucho sonido para eso, para cine y para documental. Y yo siento que ahí también me enamoré de otras vainas y de hacer… Entonces ahorita ando también pensando los visuales de la banda.

Para seguir complementando tu historia, la historia sonora. ¿Hay alguna canción de tu infancia memorable?

R: una canción de mi infancia… Oh Me de Nirvana. Oh Me de Nirvana es una canción que yo siempre me supe en guitarra. Yo creo que la toco mal, inclusive. Es una canción que siempre tuve en la mente y me acuerdo de que fue de las primeras canciones que aprendí a tocar en guitarra. Es del Unplugged de Nirvana, una versión de los Meat Puppets. Esa canción la tengo súper pegada en el cerebro.

También había visto que tuviste una banda de rock. ¿Pero en ese momento, antes de que empezaras la universidad, tocabas exclusivamente rock o tenías otro tipo de inquietudes?

R: yo creo que antes era… Durante el colegio toqué mucho rock. Estaba muy deprimido por la pubertad misma. Y tocaba mucho rock, mucho rock desde glam, Guns N’ Roses y esas vainas de Nirvana; y tocaba punk y tocaba neopunk también – cuando salió el neopunk.

O sea que el punto de inflexión por el folclor prolifera más en tu época de la universidad.

R: creo que es cuando aprendí…, cuando una amiga me enseñó a bailar salsa. Desde ahí me empecé a interesar mucho en la música tropical. Los vallenatos siempre me causaron mucha curiosidad porque me parecían muy sentidos. También era una música que me gustó siempre, que yo siempre tenía ahí en la oreja, sonando en la tienda. O sea, Diomedes Díaz, eso sonaba siempre. En todas partes sonaba Diomedes Díaz. Entonces era una música que tenía muy en la mente, también los Billo’s Caracas Boys, por mis papas…. La Sonora Matancera. Sí, como esas salsas viejas. Esa salsa motelera que le gustaba a mi primo. Esa salsa así motelera. Y esas así rancheritas, como de Charlie Zaa.

Me sorprendió lo que contabas en otra oportunidad, que muy cerca de haber iniciado la universidad ya estabas trabajando para la industria de la música, ¿no?

R: sí, pues, bueno, cuando empecé la universidad ya empecé también a trabajar como… Más que en la música, como en campos de verano y vainas de esas de entretenimiento, así como para niños. Y empecé a hacer mucho evento de eso y… con unas empresas en las que trabajé. Pero ya cuando entré a la universidad, me acuerdo, en 2010 entré a trabajar a Sony Music. Eso fue hace 15 años. En 2010 trabajé en Sony, yo estaba en plena universidad haciendo las dos carreras y en un momento me dijeron, bueno, esto fue esa crisis global de Sony, con la piratería y eso, que echaron a todo el mundo de las disqueras, en general.

Y fue como, bueno, marica, nos encanta su trabajo, de una, pero no le podemos seguir pagando. Y yo, no, pues paro. Entonces ya me dediqué solamente a terminar la universidad y ahí salí y empecé a trabajar de una en una agencia de eventos. Hacía matrimonios regomelos y… también, con esos manes hicimos la producción de Estéreo Picnic. Tres años. La versión como 3, 4 y 5. Sí. O 4, 5 y 6, algo así. La producción general.

Sí, exacto. Fui productor de campo. Yo hacía la producción de campo de Estéreo Picnic. En esos años, esos tres años. O sea, yo aprendí a hacer eventos y ya me fui muy por ese lado, pues porque era lo que me pagaba. Lo que me daba de comer, bueno. Porque pues a punta de música es raro. Es raro. Es duro. Aquí, en Valencia, en Bogotá y en… En todos lados. En todos lados. Es duro, es difícil.

Yo creo que es una inquietud incluso cultural, ¿no? Como la correspondencia entre el valor artístico y el económico como proyecto de nación. Como entender cuál es la relación que tiene cada cultura con sus artistas, ¿no? A propósito de Irlanda, que les van a dar una renta básica a los artistas.

R: como lo diametralmente opuesto que puede ser la realidad de un artista según donde esté. En Cali. Sí. En Bucaramanga. Total. O Miami. Es duro, güey. Es duro, esta mierda es dura. Y a uno le decían, no, es que es duro. Pero cuando ya lo vives, güey, puta, es que es duro, güey.

(Ramito en su casa en Valencia frente al lente de milogramas. 2025)

A mí lo que me parece muy curioso de tu trayectoria, que al final adquiere pleno sentido, es poder repasar los diferentes caminos que has tomado. ¿En qué momento decides estudiar las dos carreras, Administración y Música? Porque esa es una de tus grandes virtudes: poder pensar la música desde la creación, de manera seria y sopesada; y de igual manera, todo lo que es el campo laboral de la música. ¿O sea, cuál es ese momento en el que eso se volvió una realidad?

R: siempre lo fue desde la casa e inclusive cuando yo me gradué del colegio tenía supremamente claro que yo iba a estudiar música. Eso no estaba en discusión.

Terminé en realidad estudiando también administración literalmente por no morirme de hambre, por el imaginario del… si hago solo esto, muero de hambre. Y desgraciadamente la gran realidad es que muchas de las personas que se graduaron conmigo en esa generación, pues creo que muy pocas viven de hacer música. Viven de otras cosas afines o cosas parecidas, pero no de hacer o de producir música, en el caso de los más artistas.

Y… pues sí, eso como que siempre estuvo ahí desde que empecé a tocar batería, eso siempre estuvo ahí. Como que no era algo que tuviera que decir, solo fue el tema de qué prioridad le doy a esto y cómo hago. Primero fue qué prioridad le doy.

Y le vine dando la prioridad que más necesitaba con el tiempo. Y después ahora ya no es solamente qué prioridad le doy, porque ya sabemos que es la mayor prioridad. Pero es cómo lo hago sostenible. ¿Cómo lo hago sostenible? Esa es la pregunta de todos los días. ¿Cómo hago que yo pueda seguir haciendo esto? Sí, pues de una manera por lo menos cómoda. No comiendo mierda, no guerreando. También, por eso, es por lo que me voy a Colombia, porque siento que quedarme acá en España es quedarme guerreando. A ver cómo levanto pal arriendo, a ver… Y al final del día voy a estar trabajando en otras cosas. No sé, es todo un dilema.

Unas por otras, también. Siempre he tenido esa… No sé si te malinterpreto, pero yo siempre he tenido el prejuicio de que la industria musical colombiana es más sólida que la española.

R: en sus géneros, en sus géneros. Pues yo no podría hablar con números, no tengo ni idea. Si Sony Music es más grande acá o allá, ni idea. Y no sabría cómo son los números de la industria. Pero en mi caso lo que pasa es que el género que yo hago, pues la industria de la música latina está allá. Más que acá.

Acá hay, acá importan reggaetón. Algunos artistas inclusive acá han probado ese reggaetón. Y un par de géneros latinos, merengue y cosas de ese estilo. Pero pues son pruebas. Colombia es, y Latinoamérica en general, es el día a día del radio. Uno prende un radio y suena eso: merengue, reggaetón, salsa, cumbia. Toda esa vaina. Y entonces yo siento que hay que estar donde pasan las cosas también.

Pues, porque acá en España se puede. Y en la industria de acá está ese tipo de música. Siento que tiene su flow y que tiene su público. Está creciendo, pero falta. Se da más tiempo. O sea, eso significa que toca remar más. Yo siento que en la medida que pueda ahorrarme en remadas, pues mejor.

(«Me gusta dibujar personajes. Algún día serán animaciones con personalidad propia», anotaba Ramito en su cuenta de Instagram @ramitorecords)

Bueno, o sea, claro, lo que veo es que la música para ti es un estilo de vida. Una razón de ser, ¿no?

R: absolutamente. Como que es inevitable. Sí. Absolutamente.

Y sin importar el oficio que hayas desempeñado, hay un feedback profundo. Que influye en la música que estés escuchando en determinado momento. ¿Crees que ha habido algún patrón en el que te dejas permear por ese momento que estás viviendo? Por hablar, por ejemplo, de cuando entras a la industria musical. ¿O tienes una agenda de escucha un poco más independiente de lo que esté pasando en ese momento?

R: pues yo creo que sí, es curioso porque, por mi trabajo, obviamente me ha tocado estar pendiente de qué está pasando, qué salió, qué no salió, qué está pegando. Pero no es como que sea la música que más consumo. La que está… Curiosamente, sí. A veces me quedo pegado en música durante meses. Y meses y meses. Y me quedo dándole candela a un artista.

También dar esa libertad a que salga lo que sea. No decir bueno, vamos a hacer un merengue. O vamos a hacer una cumbia. Es más lo que salga. Me gusta más así. Ahorita, en este momento. También me enamoran otras formas de hacer música que no utilizaba antes. Por ejemplo, la música electrónica.

La misma música va pidiendo el cambio. No es como verso, coro, verso, puente, coro, fin. Sino que es el DJ leyendo a la gente. Y es un mantra que se va generando durante el tiempo. Y la música misma también es parte de la vibración de eso. Entonces no estamos pensando ya ni siquiera más cerca a una idea de listo, aquí viene el coro, aquí viene él. Y entonces entender esas otras lógicas musicales para mí ha sido también tremendo. Y a veces en Berklee me pasó.

En momentos en que estaba teniendo tantos estímulos de música. Y escuchando tanta música diferente que me empecé a confundir ya de qué era lo que quería hacer en música. Entonces también fue como, no. Tocaba meterle limitación a esto.

«Pero al mismo tiempo, una de las formas que me gusta componer es no tener referencias. No tener ningún referente, llegar sin referentes. Y entrar a grabar de una instrumentos. Las ideas que vayan saliendo inmediatamente».

(Cover del sencillo Viaje Sideral. Diseño: Catalina Chavarro Mendez. 2025)

(Ramito se distrae con el atardecer que se cuela por la ventana de la sala de mi apartamento)

–  Es el mejor lugar de todo el piso, yo creo. – Le digo.  

– Tremendo.

– Es un gran lugar. Sí, sí.

–  La vista, así como amplia. – Remata con una mirada introspectiva.

Bueno, pero entonces, retomando esa época, Ramito, empiezas en Sony en el 2010. ¿Te acuerdas qué música escuchabas en ese momento?

R: no me acuerdo estrictamente qué música estaba escuchando. Pero sí me acuerdo que empecé a trabajar en Sony y empecé a escuchar Vallenato, a la lata, porque eso era lo que se estaba moviendo en ese momento. Nelson Velázquez, Jorge Celedón. Eh… ¿Quién más, marica? Eh… Eh… Jean Carlos Centeno, solistas. Sí.

Sí que es verdad que a nivel latino el predominio del reggaetón fue después del 2010, pero esa década que había pasado todavía era muy tropipopera.

R: sí, y estaba Balvin empezando a pegarle. Apenas, sí, como 2011, 2012, 2013, pero… Yo en 2012, hice una gira con Balvin. Hicimos una gira con J Balvin.

Era por los municipios de Facatativá, Fusagasugá, Anapoima, y otro por ahí. Balvin pues no era tan famoso. En esa época el man hacía dos, tres shows por noche. Y con esa gira, con esa gira de Balvin, yo me enamoré del reggaetón. A mí no me gustaba el reggaetón nada. Nada. Era hater del reggaetón. O sea, yo decía: “esta puta musiquilla, qué gvn”. Pero con esa gira me enamoré del reggaetón, por J Balvin. Un gran personaje.

Pues como que he ido rotando por ahí. Entre en la llanera, hubo un tiempo que la llanera, uf, me parecía la vaina más incómoda.

¿Tienes un tema de música llanera?

R: ahí hago un par de covers en el show a veces, hago un par de covers.

Y hay uno que se llama Predestinación. Es una canción muy importante en el show. Ojalá un día Aries Vigoth no nos demande. Y si nos demanda es porque ya hay plata para pagarlo. Espero que sí. Sí, porque ese tema también pega durísimo.

Pues yo no sé. Que chimba también que la gente la pase bien, ¿no? O sea, yo como que a veces también pienso en eso con la música. A veces está muy importante expresar mucho, pero como que también pienso en la labor del, pues sí, del entertainer.

O del personaje. Ahí que se para a entretener a la gente, ¿no? De una buena manera. Para que la gente la pase bien. Para que la gente tenga un buen momento. Y ese es el centro de la mierda. Eso es bacano. Eso me parece lindo. Como que la vida de la gente es una mierda. Y uno poder desconectar a las personas de su vida por completo en dos horas.

De un show, de una película, de una obra de teatro. De algo que lleve a la mente lo suficientemente poderoso para de verdad usted en dos horas no esté pensando en la deuda, en el cáncer o en la vida misma del día a día.

¿En qué momento empiezas a tocar, vuelves a los escenarios, ya que estabas hablando de eso, del directo?

R: tuve muchas bandas antes y tocamos mucho en vivo. Y en un momento eso paró y me puse a hacer shows. Y hice Ramito Records cuando estaba la pandemia. Y me acuerdo de que terminando la pandemia hicieron un concierto que se llamaba Un Canto por las Regiones. Y era pues como para apoyar a la gente por el COVID. Porque el COVID tenía todo vuelto mierda. Y entonces me invitaron. Me invitaron a participar en la producción de un concierto. Y yo dije bueno, pues era un concierto de donación.

Yo les dije “listo, yo trabajo en la producción, pero me dejan tocar en el concierto”. Eso fue en el Arena Movistar de Bogotá. Entonces fue curioso porque el regreso mío a los escenarios fue después de varios años.

Fue con acordeón. Un man tocando tambor alegre, un amigo. Yo tocando acordeón y cantando en el Arena Movistar. Y eso había un poco de gente en esa mierda. Eran como cincuenta y pico artistas.

Estaba todo el mundo ahí. Carlos Vives, Adriana Lucía… Estaban artistas gigantes, pequeños, que mandaban de lejos.

¿Y luego cómo aparece Berklee en tu camino?¿Eso lo habías planeado con anterioridad? Ya habías escuchado hablar de la escuela.

R: entonces un poco la lógica de la vuelta fue: quiero dedicarme solamente a Ramito Records. Pero necesito algo que me obligue a estar en esto súper intensamente. Es decir, que un máster era una buena oportunidad.

Porque me iba a poner solamente a trabajar en esto. Y entre las aplicaciones que mandé apareció la de Berklee. Y yo dije… ¿Será? Pues apliquemos a ver qué onda. Y apliqué y curiosamente salió… Bueno, entonces yo dije, si no hay beca no me voy. Porque no puedo costearlo. Y salió beca. Salió una buena beca. Y por eso terminé aquí en Valencia.

Así terminé aquí en Valencia.

¿Cómo se llamaba el máster?

R: Music Production, Technology, and Innovation. Y es como hacer música con tecnología. Es mucha tecnología musical. Está bueno. Y es una gran bendición que hay gente que toca muy bien. La gente que llega a esa universidad toca muy bien. Y eso está bueno porque son gente que ahí mismo en la universidad se enseña a ser músicos de sesión, montarse un repertorio gigante en diez días. Esa gente que se vuelve muy buena para entender el lenguaje musical. Para reaccionar rápido y para hablar.

O sea, para dialogar y tener ese lenguaje. En vivo y en directo.

(«Un salón de clase de Berklee Campus Valencia». Ramito Orquesta. Valencia. 2025)

¿Porque ellos no tienen productora o algo así? Berklee.

R: no. Es cada uno. Es como el chiste un poquito, que cada quien aprende a producir. Sí.

¿Allí has grabado los seis temas?

R: sí, y hubo partecitas de temas que grabé en Colombia, que venían desde Colombia. Del Ramito Studio. Del antiguo Ramito Studio que ahorita volverá a nacer. Ya veremos dónde, cómo y cuándo. Siempre que me pasaba a un apartamento, siempre cogía un cuarto solamente para grabar. Siempre di con buenos vecinos. Nunca me jodieron, la verdad.

De manera que aquí llegas y empiezas a trabajar en los estudios de Berklee y montas una banda que te ha estado acompañando todos estos meses, ¿no? ¿Cómo surge? ¿Cómo ha sido esa experiencia?

R: la banda surge porque yo dije: “tengo unas canciones, montémonos y miramos qué pasa”. Y ahí con los amigos, los primeros amigos que alcancé a hacer así en Berklee. Pues resulta que eso empieza como a funcionar bacano y… Al comienzo pasaron unos cuantos músicos por ahí, pero después empezaron ya, los que se quedaron tocan una chimba y había una conexión musical muy bacana. Tuvimos tres ensayos, más o menos. Y apareció un show en Lagos (Un Lago de Conciertos). Que Lagos son los shows ahí de Berklee que hacen en el Museo de las Ciencias, al frente, al aire libre.

Nosotros teníamos tres ensayos. no más, encima. Entonces fue como, “pues, puta, bueno, vamos”. Y yo mandé a hacer esos uniformes en pura.

Eso quedó hecho en un segundito. Y ya, y con eso nos fuimos adelante. Ya los visuales aparecieron con el tiempo.

(Sancocho de gallina proyectado como visual de Estoy Desconociendome (Live Mix) de Ramito. Valencia. 2024)

Tiempo después. En clases de video. Ahí mismo en Berklee. Es que yo siento que, si uno hace un máster, pues métaselo todo a su proyecto. Ese es el chiste. Sí, es más como un apoyo que un… Porque uno hace muchas tareas y eso no puede ser tiempo perdido. Si uno tiene un máster, si uno tiene un proyecto, pues ahí está.

¿Cuándo fue ese toque?

R: eso fue en febrero y ya llevamos todo el año tocando sabroso.

¿Quiénes son los que más se mantienen en la banda?

R: intenté hacer varios formatos, pero la banda firme empezó con chicos de la Universidad. Que eran un baterista, Evan Luna, de Estados Unidos; un teclista, Robin Jake Wilson, de Estados Unidos. Sarita Criado, colombiana, en los coros.

Gustavo Fuentes, colombiano; Jorge Cabezas, colombiano. Y… Y yo. A Sarita ya le tocó devolverse porque está haciendo el programa de Berklee en Boston. Y Evan, el baterista… Pues no le servía quedarse aquí en Valencia, entonces ya se devolvió. Ahí entraron dos argentinos. Uno, Rhodo, que es un guitarrista argentino muy bueno. Hace los coros también. Y el baterista, que es un argentino también, Santiago Piccilli. Y esos no son de Berkeley, esos sí salen de afuera. Esa es la Ramito Orquesta.

¿Y tocan… esta semana, no?

R: el jueves tocamos, el jueves vamos a tocar en un lugar que se llama… Burning House.

Es como un sitio de jazz. Nos la pasamos en sitios de jazz. Haciendo vallenato y cumbia.

¿Pero es por lo que hay como una base de jazz?

R: también por eso y porque en los sitios a los que vamos hay mucho jam. Y el jam pues es el jazz por excelencia. Entonces como que… Siento que siempre los sitios de música en vivo… algún contacto tendrán que tener con el jazz.

Este lugar, me había dicho… Jorgito (Jorge Cabezas), que es de un profe de Berklee.

R: sí. Sí, eso es de un profe de Berklee. Que montó el chuzo y está bueno. Pues está buenísimo. Pero está buenísimo. Siempre hay calidad, suena bien, va gente. Yo creo que lo más importante es que vaya gente. Lo que es sabroso es que faltan seis shows en este año.

Ha sido un año más o menos de unos treinta, treinta y pico shows. Muy bien. Entre Ramito Records y otras cosas que he estado tocando. Es un buen balance. Es un excelente balance, me parece a mí. Y ojalá el próximo año sean cien shows, pagos todos.

(Flyer del último concierto del 2025 de la Ramito Orquesta en España. Oasys, Barcelona)

Bueno, eso te iba a preguntar, porque es que estás en un momento de madurez muy importante, en donde, como has recorrido los caminos a la vez, pues este es como el momento en el que se cruzan ya en una versión, pues no acabada en el sentido de finalizada, pero sí con muchas cosas que ofrecer. Hay una tensión entre tu oficio como productor y tu oficio como creador, porque por un lado estás proyectando a finalizar este álbum y eso ya implicaría una etapa de promoción, y justamente lo que mencionas de empezar a tocar y demás. Pero, por otro lado, ahorita regresas a Colombia, si no estoy mal, a oficiar como gestor, como productor. ¿Cómo te imaginas entonces ese 2026?

R: a ver, pues yo tengo fe en llegar, empezar a tocar, que esto empiece a andar en automático y haya suficiente como para, por lo menos, ir tapando huecos y seguir, y seguir, y seguir. Creo que hay una gran realidad, y es que pues necesito plata y eso de pronto no va a suceder. Entonces también, pues la idea es subir a girar, a seguir produciendo en gira.

Y no poner esto en pausa, que sigan dando, generar mucho contenido para que sigan dando, en los momentos en que esté girando. O sea, para yo poder seguir publicando música y cosas mientras estoy de gira y esas cosas. Eso pues es algo que he aprendido a hacer bien, la parte de producción de eventos y eso. Pues, si del cielo te caen limones, se le hace limonada. Eso pues me paga la vida entonces también.

¿Pero vas a llegar a quedarte en Colombia o te vas de gira o de nuevo?

R: pues vamos a ver qué me levanta. Esa es la pregunta del millón. Esa es la pregunta del millón.

¿Y los temas que tienes pensados entonces ya los grabarás en Bogotá o quieres hacer algo aquí en estudio antes de irte?

R: ya hay unos temas grabados y yo creo que no, yo creo que seguiré produciendo. Es que también como que ya tampoco dependo tanto de tener un estudio ahí montado para que ande esto. Entonces yo espero seguir produciendo y seguir sacando sin parar. Sin parar.

A ver a dónde iremos a parar, ¿no? ¿Quién sabe? Por allá en… Tocando en un festival, ¿no? En Valledupar. Tocando en un Petronio.

Pues ahí es donde se vuelve muy interesante tu trabajo, Ramito, porque estás entre varios bordes a nivel creativo, intelectual, vital, laboral. Poniendo en diálogo diferentes lenguajes, escenarios, estilos musicales. Y precisamente esa inquietud por el folclor, pero desde un prisma moderno y muy cercano a la fusión y a la incorporación de la tecnología. Hace que tu trabajo no solo ocurra, sino que realmente evidencie en el tiempo presente los diferentes caminos que puede tomar.

¿Qué es, como folclor pop, no?

R: folclor pop, sí. Cumbia de mi tierra. Cumbia de mi tierra con reggaetón.

¿Qué diría el Joe Arroyo? Estaría haciendo reggaetón. Sí, yo no sé, vamos a ver. Yo creo que también el mismo hacer es lo que va marcando la cosa.

Cuando uno se pone a hacer, a concretar proyectos, a sacar el producto. Creo que también el producto mismo se va llevando a sí mismo. Se va llevando a sí mismo y termina siendo lo que es.

Por cómo suena. Uno prueba cosas y de pronto creía que iba a ser salsa y de pronto quedó un techno de Berghain. Curiosamente, una de las canciones más famosas, no más famosas, con altas palabras, es como la canción que más está moviendo es un reggaetón electrónico que hice alguna vez.

Y lo saqué y se ha movido solito así. No le hice promo ni nada, nunca, solamente lo publiqué. Y es el tema que más se mueve.

¿Cómo se llama?

R: Estoy Desconociéndome.

Esa fue una de esas etapas de Berghain que estaba teniendo muchos estímulos y que decía, “bueno, pues puta, ¿por dónde me voy?” Y saqué esa vaina que es música con loops. Y en eso ya tengo un show por ahí de 15 o 20 minutos. Que está lindo también porque es así con la lógica de Berghain.

De a poquito se irá concibiendo el ritmo. Estoy desconociéndome. Estoy desconociéndome.

Es un gran título para la entrevista. Estoy desconociéndome,

R: sí. Exacto.

Y ahora también un poco el dilema es como, bueno, listo. Ya sé quién soy, ya sé qué quiero, ya sé todo eso. ¿Cómo lo hago sostenible? Pues vamos a ver.

Si no se logra, pues me toca trabajar. Esos son los caminos. Y toca trabajar y seguir la música.

Creo que en esta conversación que hemos tenido logras no explicar una sustracción sino justamente una suma de elementos que enriquecen el lenguaje y el oficio artístico en lo que respecta a todo lo que implica dedicarse a la música. Nos darían horas como para realmente adentrarnos en la vastedad de los diferentes oficios al final. Incluso los que no han nacido y que hacen parte de esa inventiva de producir y gestionar arte.

Y al final si es para uno o es para alguien más es un tema formal porque más allá de lo que pueda llegar a ser un director o un solista, el arte y particularmente la música son procesos hiper colectivos y que yo creo que si has llegado tan lejos en este momento, en todas las dimensiones que has desempeñado es justamente porque tienes una mirada relacional de ellas y no te decantas o no traicionas a la una con la otra. Y bueno, pues agradecerte por este espacio Mayfren.

R: no, antes gracias por la conversación.

La conversadita también bacanita. Ahí acostado en un colchoncito, miro el sofá acá, frente al sol, así pleno de la tarde. Ahoritica ya tengo una cita médica.

Pero una charlita super amena, así como entre panas, como uno…, así hablando sabroso quedándose dormidito también. Bacano. Como conversación profundita, chévere.

Gracias por el espacio y gracias por esto.

No, a ti amigo. Ahí dejamos un registro para los anaqueles y para la promoción. Esta semana estaremos entonces acompañándoles en Burning House. Son las 4 y 17 de la tarde y nos despedimos aquí con la compañía de Itzo Pérez.

¿Qué fecha es hoy?

R: 10 de noviembre del 2025.

Terminado de editar: 16/12/2025

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