bio

Nacido en Armenia, Colombia (1993) —donde las nubes cargan cafetales de Juan Valdez, la tierra espolvorea coca del cartel, y las piedras recuerdan al cacique Calarcá—, milo meneses cruz es la recreación de un sociólogo que escribe con el trazo de un artista y piensa con la intuición de un curandero de memorias, un curador de archivos familiares empolvados. Su vida, como sus apuntes, está hecha de retazos que se abren cuando alguien hace una buena pregunta.

No elegio ser artista, ni sociólogo, ni gestor cultural. Fue elegido por el escepticismo. Por la belleza que duele. Por la voz de una lengua que se niega a morir en Palenque. Por los ojos de un niño que dibuja una iglesia en ruinas con polvo de ladrillo. Por la certeza, absurda y luminosa, de que el arte puede salvarnos… al menos del silencio y aburrimiento.

Tejedor de puentes entre el arte, memoria y acción social, con una trayectoria interdisciplinaria que combina las ciencias humanas con la sensibilidad estética y el compromiso con las comunidades, su andar lo ha llevado por caminos donde la palabra, la imagen y la acción se encuentran. Desde los parchados kuagros de infancia en San Basilio de Palenque hasta los liberales salones académicos del mediterráneo europeo… pasando por la intelectualidad foucaultiana bogotana, su labor se ha nutrido del diálogo con las raíces y los futuros posibles.

Uno de sus proyectos más significativos, COLORAL PALENQUE. El color de la oralidad, no solo documenta, sino que celebra la vigencia de la lengua palenquera entre los niños y niñas de esta emblemática comunidad afrodescendiente. Esta investigación-creación es testimonio de su convicción de que el arte también es resistencia y convergencia política. Proyecto, híbrido entre etnografía, arte y devoción, no fue solo una investigación, fue un exorcismo contra el olvido, un laboratorio de experimentación, donde la investigación se mezcla con la creación, y la teoría con la calle.

En su cuenta de Instagram @milo_gramas, despliega una cartografía visual íntima y simbólica. Sus dibujos, de trazo delicado, pixelado, y profunda carga arqueológica, exploran territorios como la identidad, la cotidianidad, la espiritualidad y la memoria familiar. Cada imagen es una suerte de relicario pop digital que invita a mirar hacia adentro, a recordar y a imaginar.

Formado en sociología (2018) en la Universidad Nacional de Colombia, y posteriormente en gestión cultural (2021) en la Universitat Politècnica de València, su trayectoria académica es tan diversa como sus intereses. Ahora se forma en los pasillos de la Universitat de València, donde cursa un doctorado en historia del arte (2022-) que versa sobre la biografía cultural de la imagen del Divino Niño Jesús del 20 de Julio, bajo la dirección del historiador del arte, experto en arte devocional, Sergi Doménech García.

Más que un académico o un artista, milo es un sembrador de preguntas, un recolector de relatos y un explorador de las formas del tiempo. Su obra, tanto escrita como visual, es una invitación a mirar el mundo con ojos atentos y corazón abierto.

Yo no hago arte: lo dejo quemar.
No busco belleza: la encuentro.
No dibujo para ilustrar:
recordar lo que olvidamos antes de nacer.

Nací en un país donde la muerte es vecina y el alma sobrevive en los colores.
Aprendí de Orlando Fals Borda-el pensamiento se siembra.
De Luz Teresa Gómez-la acción es poesía.
De Óscar Quintero-se investiga con los pies.

Y cuando no bastó la palabra, dibujé.
El trazo es el lenguaje que teme.

Obra poco técnica.
es testimonio,
delirio,
oración sin fe,
y fe sin templo.

Trabajar con lo que duele:
memorias que estallan en la infancia,
lenguas que resisten al silencio,
cuerpos que aún no han sido dibujados con amor.

En Palenque, no fui investigador:
fui canal,
fui niño,
médium de un pueblo que canta cuando el mundo se calla.

Escribo una tesis que no es tesis,
sino exvoto.
Una promesa en forma de imagen.
Ahí están los santos sin iglesia,
los cuerpos flotantes,
los ojos cerrados que aún ven.
Ahí está el dolor hecho símbolo.
La ternura hecha trazo.

Dibujo como quien confiesa.
Como quien pide perdón.
Como quien se rinde ante lo sagrado que habita lo cotidiano.

Queeldibujonoadorne,sinoquedigaQuelaimagennoexplique,sinoquerecuerdeQueeltrazotiembleQueladevociónseapolíticaQuelaespiritualidadnotengadueñoQue el asombro sobreviva

¿Qué hago?

Todo lo que me duele, también me salva.
Y lo que me salva, quiero compartirlo.

Compartir es vivir.

Octubre, 2025.